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ECO UNIDAS Y LA RADIO COMUNITARIA EN BOYACÁ

Agosto de 1999. El 17 de febrero de 1989 la voz de Sutatenza dejó de sonar. Hace exactamente diez años el país despidió los sonidos de esperanza y educación que cubrieron el cielo con las ondas de Radio Sutatenza. Quizá en aquel momento se pensó que con ella callaban también la propuesta de una radio movida por un interés diferente al lucro particular.

 

Sin embargo muchas otras voces se quedaron por ahí, llenando a pedacitos el cielo boyacense. Eran pequeñas emisoras que en muchos municipios madrugaban a despertar a sus paisanos: servían de correo con entrega inmediata para mandar las razones de un lado para otro. Saludaban al amigo, al vecino y al familiar que regresaba al pueblo y a la vereda. Daban testimonio de los grupos musicales campesinos que desde el rancho le componen a su vida, sus sueños y sus tristezas. Hacían posible muchos amorios a través del mensaje y la complacencia. Avisaban de los festejos, las actividades y los fallecimientos sucedidos en el municipio. En fin, radiaban la historia del pueblo y sus habitantes.

No hay ningún dato que permita acercarnos a la cantidad de estas emisoras, pero se sabe que son muchas y que han existido desde siempre, pues por diversas circunstancias unas se apagan pero asimismo se prenden otras. También sonaban y suenan aún algunas que conformaban la Red de Emisoras Amigas que logró conformarse entre 1980 y 1988, lideradas por Radio Sutatenza para fortalecer su proyecto "La Radio Ayuda a Educar". Sin embargo algunas de éstas (La Voz del Lago - Aquitania, La Voz Minera - Paz de Río, Radio Bello Horizonte - Pesca, La Voz de la Cordialidad - Gámeza, Ondas del Sur - Sativasur, Ondas Musicales - Sogamoso, entre otras) a pesar de hacer trabajos parecidos no tenían acercamientos o trabajos conjuntos, incluso la mayoría ni se conocían de cerca, simplemente oían hablar unos de otros.

Se podría pensar que esa "distancia" se debía a palabras como "ilegales", "piratas", o "clandestinas" como solía nombrárseles y por eso preferían permanecer en su anonimato, alzando voces en cualquier lugar del departamento y arrinconadas en cualquier parte de la casa. Por lo menos así las encontró por allá en 1993 la Revista Cultural Boyacense "Siembra", cuando andaba de pueblo en pueblo en busca del saber popular.

A partir de  entonces a través de "Siembra", se lograron algunos encuentros cercanos, donde llegaban los artesanos de la radio. Los que habían aprendido del oficio a punta de esfuerzo, amor y  mucha constancia. Los que lo heredaron de su padre, su tío o su vecino y los que les entró la gana de probar eso de la radio y se amañaron. Entonces parecían que ya se conocían. Las anécdotas iban y venían, los trabajos, las experiencias, las ocurrencias y hasta las mañas o trucos para solucionar las dificultades, les eran muy familiares. Todos de alguna u otra manera tenían el alma llena de radio, de esa radio artesanal que se construye con escasos recursos, de esa radio que llega al rancho con la voz del compadre y del vecino, de esa radio que acompaña el aliste, el aporque, el arado, el ordeño, el descanso, la rutina, el camino y la cotidianidad.

Bueno, así se empezaron a encontrar sus voces en un mismo espacio, donde la magia de la radio se irradiaba en sus rostros, pues por primera vez se sentían en total sintonía y descubrían que no estaban solos en el oficio sino que muchos colegas a diario prendían la "cajita" para llenar el cielo de veredas y municipios. De esos encuentros salían propuestas para hacer trabajos en compañía, para respaldarse unos con otros, para buscar algún tipo de financiación para mejorar los equipos y tener la posibilidad de acceder a cursos o talleres de capacitación, para que sus voces viajarán un poco más allá sin miedo a ese apellido con que los definían.

Si bien estos espacios sirvieron más para reconocerse que para adelantar algún tipo de trabajo radial, por otro lado permitieron ubicar algunas experiencias, mantener ciertos lazos de cercanía por lo menos para saber qué hacían y dónde estaban estos artesanos.  En adelante las relaciones se  mantenían por vecindad, pero en realidad nunca se logró concretar ninguna actividad, pues cada uno siguió en su emisora, con sus equipos de siempre y su programación habitual, mientras en otros espacios se discutía lo referente a la legalización de estas emisoras por parte del Ministerio de Comunicaciones y ellos tenían cierta representación porque alguien asistía por iniciativa personal.

Casi un año después de la promulgación del decreto 1447,  el 4 de julio de 1996 por convocatoria que hizo la Fundación Convite Cultural, se reúnen en Sogamoso dieciocho (18) experiencias de radio comunitaria de diversas partes del departamento. Aunque esta participación estuvo movida un poco por los intereses en la adjudicación de las licencias de radio (hasta esa fecha el Ministerio no había resuelto nada), es importante reconocer que los pasos dados desde años atrás y el deseo arraigado de mejores posibilidades para las radios comunitarias también les permitió volverse a encontrar y descubrir muchas voces nuevas.

Como quiera hubo mucha sintonía, muchos sueños y muchas propuestas. Se conocieron, compartieron historias cotidianas, vivencias del oficio radial y después de un día de trabajo, de refrigerios, mesas de trabajo, discusiones y acuerdos, quedó planteada la creación de la Red o Asociación de Emisoras Comunitarias, cuyo compromiso asumían todos los participantes. Después fue solo cuestión de otra reunión, estatutos, reglamentos, una platica para los gastos y meses más tarde nacía la Asociación Emisoras Comunitarias de Boyacá ECO UNIDAS, conformada por 18 experiencias de radiodifusión, ubicadas en 15 municipios de Boyacá, proceso que ha estado animado y acompañado muy de cerca por la Fundación Convite Cultural, quien además es asociado a través de su Centro de Producción y Formación Radiofónica.

Cuando aparece la resolución 1420 de marzo del 1997 la cual adjudica las licencias de radio comunitaria, solamente a 8 emisoras de Eco Unidas les otorgan licencia. Esto hace que algunas dejen de sonar y provoca desmotivación en otras que en corto tiempo cuelgan el micrófono, sin intentar ningún mecanismo de acercamiento o concertación para que puedan seguir haciendo radio. Simplemente  desaparecen del dial y dejan de participar del proyecto de Eco Unidas.

Así las cosas, la Asociación entra en una etapa muy difícil. Una etapa que viven todas las regiones y todas las emisoras, pues en adelante los esfuerzos de cada una se concentran en tener la documentación completa, los equipos, estudios y pólizas para cumplir con las disposiciones del Ministerio. Para algunas más complicado porque en realidad no tienen organización de base, sino que han funcionado como empresas familiares e inclusive personales y por lo tanto se ven solas en la búsqueda de recursos. Cabe anotar que desde ahí comienza mal el "proyecto radiofónico".

Sin embargo como lo "urgente no daba tiempo para lo importante", a través de Eco Unidas se logra negociar los estudios técnicos para cinco emisoras asociadas y más adelante la adquisición o reposición de equipos, especialmente los de transmisión, ya que las emisoras existentes estaban trabajando en A.M.

A pesar de las dificultades especialmente económicas, las emisoras que quedan mantienen el interés por permanecer en Eco Unidas, donde tienen la posibilidad de acercarse, respaldarse y compartir información para cuanto trámite se requiera, máxime cuando esta propuesta mantiene no tanto un "aparato", sino precisamente un espacio de encuentro para fortalecer lo local, con autonomía, respeto y tolerancia, mediado por un proceso horizontal (los cargos en el Consejo Directivo son por puro trámite legal), donde se conversa mucho y las decisiones se toman entre todos de manera fresca.

Con el ánimo de reconocerse en su propio campo, se hacen reuniones periódicas y cada vez se realizan en una emisora diferente. Esto ha permitido fortalecer la organización y hermanar las emisoras, pues producto de estos encuentros se ha logrado mantener un intercambio permanente a través de mecanismo como la identificación de Eco Unidas.   Los enlaces  vía telefónica en fechas especiales para compartir programación. La serie LOS PUEBLOS: SUS HISTORIAS  Y VIVENCIAS, donde cada emisora realiza un programa sobre cualquier tema o historia de su municipio y luego se reproduce para que las demás lo transmitan. Los mensajes institucionales de navidad y año nuevo que son irradiados simultáneamente por todas las asociadas. Y la mayor experiencia, la producción del Programa AMBIENTE CONSENTIDO, del cual se realizaron veinte (20) programas de 30 minutos, los cuales fueron emitidos semanalmente por 18 emisoras comunitarias de Boyacá y 8 de Santander.

Esto se ha logrado en buena parte gracias a que la Fundación Convite Cultural cuenta con el Centro de Producción y Formación Radiofónica, con estudios digitales que siempre han estado a disposición de las asociadas a Eco Unidas. De igual manera su acompañamiento y asesoría constante han permitido el crecimiento como personas, radialistas y emisoras, buscando que éstas se enmarquen dentro de la función de comunitarias y que cada vez dispongan de mejores oportunidades de formación y trabajo en cada municipio.

De otra parte la buena disposición y el sentido de solidaridad y fraternidad que existe permite gestionar la consecución de material fonográfico a bajo costo, pauta publicitaria, préstamo de equipos de una emisora a otra y especialmente hacer circular toda la información, que de alguna manera, necesitan en un momento determinado, con lo cual se ahorran tiempo y dinero cuando se trata de comprar material.

Respecto a cosas como la pauta publicitaria las emisoras mantienen unas tarifas muy similares. Se destacan mecanismos o estrategias que utilizan para su sostenimiento económico, las que son compartidas e implementadas en cada municipio de acuerdo a las características propias.

Hoy son doce experiencias de radio comunitaria las que reúne Eco Unidas, ubicadas en los municipios de Aquitania, El Cocuy, Gámeza, Monguí, Paz de Río, Pesca, Socotá, Socha, Sogamoso, Soracá, Tibasosa y Tipacoque.   Realmente ser muchas o pocas nunca ha importado, pues siempre está por encima el hecho del compromiso y la responsabilidad que asume cada una. Tampoco se ha realizado ninguna campaña o promoción para buscar mayor número de asociadas sino  siempre se espera que el interés sea sentido por quienes desean asociarse. Por esto mismo, entre los requisitos está incluida una visita de reconocimiento, la cual se realiza por delegados de otras emisoras, quienes van, observan, conversan, conocen, escuchan y  comparten  una jornada  con las personas que tienen trabajo y responsabilidades en dicha emisora.

Este camino recorrido por Eco Unidas y por cada una de sus asociadas ha permitido también tener una mirada amplia de la radio comunitaria en Boyacá, pues se sabe dónde están ubicadas, quienes la están haciendo y que características generales tiene. Se reconoce que son muy pocas las que han nacido de una organización de base,  la mayoría primero nacieron como emisoras y luego como "organización", carecen de un proyecto radiofónico, tienen muy baja calidad en sus producciones y una programación muy similar, donde un altísimo porcentaje lo ocupan los espacios musicales (copia del estilo comercial), bajos niveles de participación, aunque se resalta que son reconocidas por la población y en cierta medida mantienen sintonía y presencia en la vida del pueblo.

Tal vez uno de los mayores inconvenientes se presenta en el hecho de que la mayoría son pequeñas empresas  familiares o personales y por eso mismo hay cierta prevención para abrir espacios de participación o permitir que otras personas ejerzan algún tipo de decisión, máxime cuando hay algunas que llevan muchos años funcionando y se niegan al cambio. Allí se asume como única forma de participación, el uso del teléfono, la posibilidad de programar alguna música o ciertos programas considerados de interés comunitario, pero no son producto de grupos de producción local, grupos organizados o estamentos municipales que tienen mucho por compartir y construir para lograr una mejor calidad de vida.

Esta es la situación que se va a encontrar en la radio comunitaria de la región. Por eso se quiere, según el propósito, que las  emisoras sean VOCES, RADIOS QUE SE HERMANEN PARA QUE LA VIDA SE CULTIVE EN BOYACÁ,  pues contar con experiencias de más de veinte años en la radio y otras de las nuevas, dan la posibilidad de trazar un plan que permita darle sentido y estabilidad a la radio comunitaria del departamento.

A esto se suma la presencia y participación que se ha tenido en todos los eventos que han movido la radio comunitaria en el país, desde agosto de 1989 en Rionegro, Antioquia, Sutatenza,  Bucaramanga y  Bogotá, de donde se tiene un panorama de las demás experiencias del país.

Se cuenta además con el trabajo del Centro de Producción y Formación Radiofónica de la Fundación Convite Cultural, que ha prestado asesoría y formación a varias emisoras del departamento (Gámeza, Puerto Boyacá, Socotá, Tibasosa) y ha diseñado e implementado proyectos en Radio Escolar (ocho colegios de Sogamoso, uno de Gámeza y uno de Tibasosa). Radio Infantil (cuatro colegios de Sogamoso y las escuelas urbanas de Gámeza y Tibasosa), financiado y coejecutado con el Proyecto de Comunicación para la Infancia. Desarrolló, además, en los departamentos de Arauca, Boyacá, Cundinamarca, Guaviare y Meta los Talleres de Formación para Emisoras Comunitarias "PARA IR-RADIANDO", financiado por la División de Comunicación Social del Ministerio de Comunicaciones.

En la parte de producción se cuenta con un estudio digital, donde  se han realizado diversos productos radiales para la radio comunitaria, entre los cuales se destaca "AMBIENTE  CONSENTIDO",  programas sobre la  problemática y los trabajos en favor del medio ambiente en Boyacá y Santander, auspiciado por la Corporación Ecofondo y Corpoboyacá y contando con la participación de varias organizaciones no gubernamentales con trabajo ambiental.

En Boyacá se han hecho varios esfuerzos por fortalecer los procesos de radio comunitaria, mediante talleres facilitados por  Colcultura, la Unidad de Radio del Ministerio de Cultura, la Radio Universidad Nacional y el Ministerio de Comunicaciones, pero no son procesos continuos sino muy puntuales y con pocas posibilidades de socialización.

Estas entidades, de diferentes maneras, también tienen diagnósticos sobre algunas emisoras del departamento, pero éstos no son muy reales, pues se tomaron mediante un formato que llenó quien asistió a un taller y en la mayoría de los casos se diligenció a medias, con información incorrecta o falsa por tratarse de una persona ajena a las vivencias de la radio, o muy reciente en este trabajo. Otro caso es el autoengaño al registrar los datos y disponerlos de tal forma que la emisora se vea sumamente atractiva o funcionando de la mejor manera.

 

GÉNEROS Y FORMATOS RADIALES pistas en el dial

 

 

Como lo pone de manifiesto López Vigil, mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo sobre este asunto de los géneros y los formatos radiales. Algunos los clasifican de una manera, otros buscas especificaciones distintas, otros incluso siguen indagando si es posible hacer un encasillamiento de este aspecto y si es necesario o imprescindible hacerlo. Lo cierto es que la radio, desde sus inicios, buscó una identidad propia y ciertos productos comunicativos que la acercan, complementan o alejan de los demás medios, sistemas, propuestas o provocaciones, lo cual genera diversas propuestas para ponerles nombres, características, estructuras y clasificarlos de acuerdo a la forma de producirlos, a su intención o a los públicos a que se dirigen.

De manera general, a través de múltiples experiencias y tratamientos radiales, lo que hoy se sigue trabajando en lo que podríamos denominar la GRAN CLASIFICACIÓN o GÉNEROS son productos que responden a características dramáticas, periodísticas o musicales, donde caben unos amasijos vertidos en cubetas, formaletas o moldes, que conocemos como FORMATOS. Muchos de éstos conservan identidades muy cercanas o pueden ir saltando de un género a otro, pues simplemente cada uno lo usa según sus necesidades, apuestas o posibilidades.

Más allá de si responden a determinadas características o estructuras, de si puede meterse en una clasificación, las nuevas propuestas radiales deben ante todo ser productos que comuniquen, que establezcan alguna relación con los públicos, que provoquen los sentidos y que guarden cierta estética para que sea un gusto escucharlos. Esa debe ser la preocupación en el momento de pensar y planear un proyecto, pues muchas veces nos afanamos más por la forma que por el contenido, abandonando a las audiencias y sentenciándolos a tener más de lo mismo, lo cual refleja su puesto como simples consumidores, pues desde allí no son concebidos como interlocutores y oyentes activos, de carne y hueso que no sólo prenden y apagan la radio, sino que buscan piezas comunicativas que les digan algo, feo o bonito, pero los toquen.

Ante el gran abanico de posibilidades a la hora de diseñar y planear un producto radial, cada vez nacen más propuestas y en muchas ocasiones creemos que determinado producto no encaja en alguna clasificación. Aquí me parece que el casillero está con la puerta abierta, disponible para llenarlo de cuantas formas se nos ocurran, incluso combinando unas con otras. Lo mismo ocurre con los géneros, pues resulta que un mismo formato puede dar para ser dramático, periodístico o musical, o los tres al mismo tiempo, esa es la riqueza y potencialidad de la radio y la tarea es aprovecharla al máximo con sus propias identidades, elementos y lenguajes para que siga teniendo sentido pero sobre todo imagen.

GÉNERO DRAMÁTICO

Aquí hay un recorrido maravilloso pero también lleno de nostalgia, pues los recuerdos más vivos de la radio están puestos en esas caídas de la tarde, alrededor del radio, junto a la familia “viendo” la radionovela en un silencio absoluto, cómplice, de respeto por el producto y de público activo, atrapado, seducido por las tramas y escenarios de la oferta radiofónica.

Lo que hizo en 1938 Orson Wells con “La guerra de los mundos”, separadamente de la puesta en escena y de su intención, también es una prueba de lo contundente que puede ser un mensaje radial cuando le restamos retórica y le sumamos acciones. Ese es uno de los grandes vacíos que tiene en la actualidad la radio: la escasez del género dramático en cualquiera de sus manifestaciones. Es quizá el que tiene mayores exigencias tanto en la preproducción como en la producción, pero es el más completo en el uso y abuso de los elementos que componen el lenguaje radial y en la posibilidad de llenar la radio de múltiples imágenes y hacer más activos a los públicos.

La radio como la vida está llena de acciones, es movimiento, no se queda en un mismo lugar sino que nos lleva por múltiples escenarios, es decir que siempre está pasando algo, siempre hay algo qué contar. Esa debería ser entonces su apuesta: permitir que la vida del municipio, del barrio, de la vereda, pase por la radio, máxime cuando estamos cargados de vivencias propias que se pierden u olvidan porque nunca se ponen más allá de los espacios cotidianos, familiares o de cierto lugares públicos (tienda, supermercado) donde se cuentan o comparten. Ese creo que es el mayor insumo que podemos tener para los dramas que necesitan nuestras radios. Y es que no se requiere inventarlos, están ahí en las experiencias propias, en la magia de nuestros relatos, en ese “realismo mágico” tan latinoamericano y sobre todo tan colombiano.

Lo anterior vale no solo para producir series o formatos largos, sino para toda pieza radial, desde la simple cuña de treinta segundos, el mensaje, el microprograma o el programa como tal, pues resulta mucho más seductor y fresco un producto lleno de acciones. Mejor si son escenas que resultan cotidianas, propias y mejor si son las voces de nuestros vecinos o conocidos las que están metidas ahí.

La apuesta es bajarle lo retórico, cantaletudo y ladrillado de la radio y ponerle más hechos, más acciones, más realidades. La cosa puede no ser tan sencillo, pues a más de buenos libretistas, se requieren buenos actores y productores, pero quién dijo que todo debe ser fácil, servido en la mesa, porque si es así como concebimos la radio, pues fácil: metamos largos listados de música en el computador, hagamos “play” y pongámonos a dormir. O sigamos haciendo de “equipo de sonido”, con intermedios para dar la hora, leer un aviso y anunciar “más música”. Eso es fácil…

GÉNERO PERIODÍSTICO

Parece ser que este asunto se lo dejamos a los “especialistas”, en tiempos atrás exclusivos en la Amplitud Modulada (A.M.) y últimamente también en el Frecuencia Modulada (F.M.). aquí es necesario hacer ciertas diferenciaciones en materia de propiedad de los medios. Los comerciales -que abarcan la mayor parte de lo informativo/periodístico- pertenecen a grandes empresas, a las élites y por tanto responden a esos intereses, sumados a los del gobierno, los comerciantes y todos aquellos que sostienen la pauta comercial y por tanto imponen sus criterios y sus intereses. Las noticias sólo registran lo que hace el poder. Los ciudadanos son víctimas o testigos y solo se visibilizan a los que se les llama “líderes de opinión, sea en lo local, en lo regional o en lo nacional.

En el caso de las emisoras de interés público responden a los intereses institucionales y a la información que les concierne porque hace parte de su quehacer o misión o porque tienen que ver con sus prácticas o actividades. Las comunitarias hacen de todo: buenos noticieros/informativos, hechos con calidad, profesionalismo, responsabilidad y con aquellos hechos que los medios nacionales no registran. Otros intentan copiar los espacios tradicionales, pero lo hacen de una manera artesanal, irresponsable y sin ningún tipo de formación ni investigación. Otros simplemente leen las notas de los periódicos y lo comunicados de prensa oficiales, sin ningún tipo de prelectura, análisis, manejo de lenguajes o conocimientos. Y otros, quizá pocos pero aún lo hay, se atreven al mediodía a sintonizar la emisora comercial y meterla en indirecto por su estación.

Más allá de conocer y manipular las extensas posibilidades en el manejo de la información en la radio, de saber que los formatos más usados son la entrevista, el noticiero, el informativo, la nota editorial o incluso considerar el magazín, y en menor escala el reportaje y la crónica, vale la pena aprovechar toda esa rica experiencia y propuesta contada por López Vigil con relación a este género hacer un recorrido por lo que viene pasando con esto de la información. Muchos suponen lo que piensa la gente, no entienden que el propósito principal es el de formar públicos, no el simple consumidor pasivo.

Ahora, hay un gran inconveniente con lo que llamamos lo público, que lo asociamos a lo publicable, como lo estatal, como lo físico, lo espacial, cuando deben ser esos escenarios para la interacción humana, donde los medios de comunicación deben ser vistos como espacio público. De otra parte debemos reconocer que la información está maniatada por presión del gobierno con asignación de espacios y frecuencias, presiones de los gremios con la pauta, presión de los dueños de los medios, presión de grupos armados, falta de garantías y hasta el hambre en la provincia, en el caso de quienes trabajan en estos lugares.

Salvadas o saltadas estas circunstancias, este género ocupa grandes espacios en las radios, por lo cual es importante enfatizar lo que mencione José Ignacio López en relación con tener presente que en últimas siempre debemos mantenernos fieles a los hechos, relatar lo que ocurre con el corazón caliente y la cabeza fría. Comprobar siempre los hechos, es decir darlo a conocer con veracidad, que no es otra cosa que la verdad probada. Separar hechos de comentarios, no arropar la noticia con comentarios o editoriales. Recurrir a la otra versión. El pluralismo es un apodo bastante seguro de la objetividad, no quedarse con una única fuente, poner a todas en el escenario y sobre todo tener información propia, pues muchas veces se informa sobre lo mismo, como si la vida en nuestras regiones no se moviera.

GÉNERO MUSICAL

La radio por esencia es musical, eso es elemental y quizá de ahí se pegaron muchos para hacer la “cajita musical”: música a toda hora, de cualquiera, todas las mezclas, todos los ritmos sin ninguna creatividad, ni propuesta ni mucho menos pensada como una puesta en escena que debe responder a los momentos, los públicos, las intenciones, las sensaciones, los gustos, los intereses y las maneras de provocar estados de ánimo o de acción. Lo simple es saber que la radio se hizo para poner música y a eso se dedican. Contratan entonces un par de muchachos sin mucha formación -se les pueda pagar cualquier cosa- se les dan tres indicaciones y listo a “moler música” con ciertos intervalos para leer anuncios o dar la hora exacta.

Las emisoras tenían sus franjas musicales, con lo cual por lo menos navegaban tanto en el día como en la noche por el diverso mundo musical. De alguna manera lo hacen las radio comunitarias, de interés público, ciudadanas o populares. La radio comercial, para saltar más alto -tienen el poder económico- lo que hicieron fue especializar sus emisoras: que a los jóvenes les gusta tal música, entonces una radio para jóvenes. A los adultos esta otra, pues otra radio para adultos. Así hasta lograr una emisora por cada ritmo musical. Unas y otras siguen haciendo lo mismo: poniendo música sin sentido, para que escuchen, se acompañen y disfruten su música preferida. Es decir, para ahorrarles el trabajo de tener que colocar los discos en el equipo.

La cosa aquí también se va por lo más económico, no hay recursos para pagarle a especialistas musicales o siquiera para auspiciarles una formación básica. Así que de las tantas y tantas maneras de condimentar la programación musical, nos dedicamos a las más comunes y de menores exigencias. Aparecen revistas musicales, franjas por géneros, complacencias, top 10, de un artista y últimamente la “fórmula cinco”, sin comerciales, que para algunos es una manera distinta o más sonora, más “creativa” -dirán- de anunciar que durante un determinado tiempo la emisora va a estar sola, o mejor que a partir de ese momento la computadora entra a turno.

En lo musical las emisoras con entran en conversación con sus audiencias, con sus públicos, sino que ellos deben consumir lo que les pongan a nombre de lo que está de moda, lo que más está sonando o las imposiciones de las casa disqueras, con la famosa “payola” -que no solo la hacen los grandes artistas, sino que ahora también los que quieren que su música se escuche de vez en cuando y pagan “algo” a cambio-, eso de un lado. De otro, a voluntad del locutor de turno, que cree sabérselas todas y se sienta frente al control a programar música a su antojo, a lo que a él, o unas minorías, les parece que debe sonar. Que decir de los espacios de complacencias o solicitudes musicales. Primero, son para unos pocos, que tienen la posibilidad de llamar por teléfono y la fortuna de que su petición sea atendida. Y segundo, es arbitraria, pues no se puede pedir la canción que uno quiera, sino que debe estar acorde con fonoteca de la emisora, con lo actual y en últimas con lo que esté sonando, porque “nuestra emisora solo coloca éxitos”.

Este aspecto es quizá el que requiere una urgente mirada y propuesta. La radio que por más alternativa o participativa que sea, es un 90% musical, no está reflejando nuestras músicas, nuestros sonidos y nuestras propuestas. La radio no cumple su función formativa en lo musical, quizá no le interesa que los públicos conozcan de música, no se interesan por las producciones locales o regionales y como se dice -ponen música sin ton ni son”-, pues no hay conocimiento previo, historias de vida, contextos, marcos referenciales o conceptualización en lo elemental de la programación musical, nos conformamos con machacar música y saber que el rating aumenta, que la audiencia está pegada, que somos muy escuchados.

DE COPLAS, CANTAS Y CANTADURÍAS

Parecía un día típico de diciembre en Tibasosa, de alegría, sol, música y fraternidad, que se haría distinto con las múltiples voces que le cantan a la vida y hacen de la copla otro testimonio de nuestra tierra. Poco a poco fueron arrimando copleros y copleras de Tuta, Sogamoso, Mongua, Tunja, Nobsa y Duitama; el parque se vestía de colores, ruana, sombrero, cotizas, hilanderas, músicos, bailadoras, grandes y chicos que mostraban la sonrisa y tantica picardía de la buena, de la que encanta.


Al tiempo el cielo se fue toldando, el día se puso gris y las primeras gotas anunciaban que no solo lloverían coplas sino también agua bendita. Y así se la pasó todo el domingo, pero tanto niños como adultos no tuvieron impedimiento y uno a uno fue pasando por la tarima para echarse unas coplas; unas cantadas, otras recitadas; unas leídas, otras de memoria; unas aprendidas, otras improvisadas; unas inéditas, otras de las que por ahí se escuchan; unas bien rimadas, otras descopladas; pendencieras, de amores, políticas, de actualidad, enamoradas, mentirosas, exageradas, cojas, de doble sentido, de matrimonio, de suegras, todas sonaron y le pusieron la alegría al día.


Los que quisieron ver de cerca el evento en el Parque, buscaron refugio bajo los techos, o las carpas, algunos demostraron que ni la lluvia los espanta y la recibieron con satisfacción. Muchos otros siguieron el evento a través del sonido en línea por internet o desde la radio convencional que se dejaba amplificar por las veredas, las casas, las calles y las tiendas del pueblo.


Abrieron el encuentro las niñas y los niños. Un talento que viene heredado y hay esperanza que pueda mantenerse. Luego vino la música campesina, "Los Liones de la Carranga" empezaron a armar la jurrusca, pues entre guitarra, requinto, guacharaca , tiple, canción y copla, no faltó el que sacó pareja y se echó su bailadita bajo la lluvia en el Parque. Buenas cantas se echaron estos artesanos musicales, expertos en amenizar los tradicionales "Bailes de San Pascual", típicos en la Provincia de Sugamuxi, en Boyacá.


Luego los adultos, hombres y mujeres, de sonrisa amplia y voz fuerte. Alpargatas, sombreros, monteras, ruanas, pañolones, cotizas, bordones, pañoletas, mochilas, calabazos, canastos, trenzas, de todos los colores y muchas alegrías, unos silbando, otras hilando la lana, agarraron el micrófono y demostraron como se le canta a la vida. Incluso Don Ismael se trajo a la familia y montó sobre la tarima la escenografía de su rancho, el fogón, la mujer hilandera, la muestra artesanal y la preparación de las habas tostadas. Una fiesta muy nuestra, con sabor boyacense.


Pasada esta presentación y mientras el pueblo permanecía nublado y regado por la llovizna, había que darle paso a la "Jurrusca", pues "copla sin carranga no es copla" y "carranga sin baile no es carranga", así que al ritmo de meregues, rumbas y torbellinos arrancó el concurso de Baile Carranguero por parejas. Otra muestra de nuestra identidad que dió hasta para aquello que el mismo Velosa menciona "Y abran campo que ahí voy yo, y cuidadito me empujan, que bailando en una pata a mi ya nadie me estruja...".


Ya que "lo bailao nadie nos lo quita", llegó la parte decisiva: Cinco copleros: Juan Gabriel Becerra, Dora Inés Gutiérrez, Ismael Carreño. Ernestina Camargo y Fredy León, debían mostrar su alma coplera echando cantas improvisadas sobre temas que escogían al azar. De ciclismo, la feijoa, Tibasosa, la papa y la mujer tibasoseña, cinco temas, cinco copleros y otras coplas que se fueron al viento, abriéndose paso entre la lluvia.


Y se abrió el día o por le menos escampó para que Nelson Millán, de "Juglaría Teatro" alistará el escenario e hiciera la representación del relato "El Pedimento" del maestro Jorge Velosa. Sin lluvía las gradas se colmaron, se vió la gente salir de todas partes y se juntaron para apreciar, reir y aplaudir una puesta en escena sensacional, que de paso cerraba el Encuentro pa´la Copla "La Copla ConVida". Y antes de cerrar el telón, la premiación y entrega de las estatuillas de "Rey Coplero Infantil", "Reina Coplera", "Rey Coplero" y Ganadores del Baile carranguero. Muchos aplausos, mucha copla, un testimonio de la identidad boyacense que celebró la vida y para que no quede ninguna duda, se vino sobre Tibasosa un tremendo aguacero que da certezas de las buenas cosechas que tendremos en lo que se avecina.

Qué hacemos?

Diseñamos metodologías participativas de organización comunitaria, que analizan y atiendan diversas problemáticas, con capacidad para incidir en política pública, desde alianzas sociales, redes de apoyo e intercambio presenciales y virtuales, participando también en las opciones que brindan las tecnologías en el mundo.

 

 

Investigamos, recopilamos y recreamos los valores culturales, estimulando su conocimiento, difusión y actualización, en busca de fortalecer la identidad cultural. Creamos, promovemos y fortalecemos procesos de comunicación para el desarrollo y el cambio social, como estrategias para democratizar la palabra y para el bienestar y la participación ciudadana.

 

 

  • Gestión y producción radial
  • Consultoría en radio comunitaria
  • Radio escolar
  • Organización comunitaria
  • Periodismo narrativo
  • Investigación y realización de productos sonoros
  • Investigación en comunicación y desarrollo

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Para ir-radiando

Formación en locución, producción y administración de radio comunitaria.

Proceso de formación integral en gestión de Radio Comunitaria, con 15 emisoras ( 12 de Boyacá y 3 de Santander) para su fortalecimiento institucional y su vinculación con los diferentes actores sociales del municipio.

Dada la situación que enfrenta la radio comunitaria en el país, se presentó una amplia gama de alternativas para que a manera de proceso sean sorteadas tantas dificultades, esto significa entonces comprometer esfuerzos desde distintos frentes : estado, sociedad civil y empresa privada, en lo local , lo regional y lo nacional.

La iniciativa de formación integral dirigida a las emisoras comunitarias hace parte de ese proceso. Abordó la formación y la capacitación desde lo regional y lo local, para lograr impacto para que no queden como acciones puntuales. Asimismo la evaluación permanente y seguimiento apoyado con estrategias periódicas de refuerzo en formación, dado lo relativamente novedoso del discurso comunitario para una amplia mayoría de radialistas y comunidades en el país, quienes rápidamente refunden el discurso y sus  bondades en el panorama local de la radio.

Se desarrolló en 4 etapas:

1. CONCERTACION LOCAL:Presenta a los diferentes actores de los municipios, los propósitos del proyecto, establece compromisos, celebra alianzas y determina perfiles de participantes en el desarrollo local de esta iniciativa.

2. FORMACION REGIONAL

Proceso en el cual se abordarán las temáticas dirigidas a aportar a las emisoras elementos teórico- prácticos que posibiliten la cualificación en el uso del servicio.

3. FORMACION LOCAL

Da cuenta de la experiencia pedagógica en 15 municipios, con la participación de los sectores de la comunidad y miembros de las emisoras, en desarrollo de la temática sugerida.

4. SISTEMATIZACION, EVALUACION Y CONCLUSIONES